Dolencias y Médicos

Hace un año, visité al neurólogo porque mis migrañas empeoraron bastante y se volvieron incapacitantes, ¿el diagnóstico? micro convulsiones.

Durante la infancia y parte de la adolescencia tenía períodos de ausencia muy cortos (que luego relacionaba a dejavús) y mis maestros decían que era por soñadora y distraída en general, sin embargo nunca fue cierto, recordaba las lecciones y aprendía cosas rápido. Este tipo de crisis generalizada de ausencia se confunde con eso mas comúnmente de lo que se cree. Tenía cambios de humor asociados a migrañas (podía estar eufórica antes de tener el dolor y luego depresión después de que cedía el mismo), y padezco cefaleas en racimos (en ocasiones tienes deseos de arrancarte el ojo del lado que te duele y puede durar desde minutos hasta horas, incluso deja dolor residual en la nuca) lo bueno de esto es que no son muy comunes; todas estas situaciones pasaron desapercibidas para mis padres, aunque en mi casa no faltaban remedios caseros y aspirinas.

Cuando asistí al médico general por este motivo (cuando tenía trabajo a los 18 años), me indicó que NO debía tomar analgésicos, pues si en algún momento tenía una complicación (un derrame por ejemplo) podía simplemente caer interte por la sedación, pasarían los síntomas de forma desapercibida, eso me asustó mucho pero todo siguió de forma normal, hasta la fecha no he tenido accidentes ni situaciones graves.

Cuando al fin asistí al neurólogo, me indicó que debía topar topiramato de por vida, ya que previene las micro convulsiones y las migrañas; es importante conocer que existen varios tipos de crisis convulsivas y las que padezco son focales de tipo parcial simple (depende de la zona del cerebro a la que afectan). Cuando suceden estas crisis, tengo la sensación de estar dentro de un túnel (aura) y tengo problemas para hablar (cambio el orden de las palabras o las olvido momentáneamente), tengo movimientos involuntarios a nivel muscular pero de muy baja intensidad (me tiembla un párpado, o me “palpita” una parte de la cara, o incluso un párpado “se cae” del lado en el cual comenzará la migraña), empiezo a tener actitudes torpes (todo se me cae de las manos, me golpeo con las paredes al entrar en las puertas, me tropiezo con mis propios pies) y si en este momento no tomo una medicación, siguen otros síntomas mas molestos como ver fosfenos (patrones luminosos), no soportar sonidos, ni luces, ni tacto con otras personas, todo se vuelve irritable a nivel sensorial, así como también existen las molestas náuseas y mareos.

He tenido síntomas diferentes en algunas crisis, depende mucho de mi estado emocional al momento de las mismas, suceden pensamientos extraños y alucinaciones cortas, así como la sensación de estar en peligro; sin embargo últimamente no han sucedido crisis a esos niveles tan seguido como hace unos años.

El neurólogo me indicó que no es una situación grave, salvo que sucedan demasiado seguido, las medicinas que previenen las crisis son eficientes (cuando sucede aura a pesar de tomar topiramato, sé que el infierno se va a desatar, pues una cefalea en racimos se aproxima) y las medicinas al momento del dolor también han mostrado ser adecuadas (dexketoprofeno trometamol).

Nadie de mi familia padece migrañas, ni cefaleas en racimos, mucho menos epilepsia; el médico me explicó que las señales eléctricas “anormales” (una especie de corto circuito) hacen que las arterias en el cerebro cambien de calibre (disminuyan y luego aumenten, es decir se inflaman), es por esto que la arteria temporal puede verse sobresaltada (al tocarla puedes sentir el pulso perfectamente, cuando normalmente ni siquiera es notoria a simple vista), sin embargo no es nada “grave” ni que cause grandes problemas en la vida diaria, mas si es muy incómodo.

Esto es un poco de información acerca de mi, mas allá de mis traumas y gustos frikis, pueden vivir sin dolor, visiten a su médico 😉

 

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A thousand years

La canción de Christina Perri llamada A thousand years es muy especial para mi, fue parte del soundtrack de la saga Twilight (que es lo único bueno que tiene, francamente), ¿el motivo? las versiones de piano así como la original se las ponía a mi bebé cuando estaba en mi vientre.

Letra

A thousand years

Christina Perri

Heart beats fast
Colors and promises
How to be brave
How can I love when I’m afraid to fall
But watching you stand alone
All of my doubt, suddenly goes away somehow
One step closer
I have died everyday, waiting for you
Darling, don’t be afraid, I have loved you for a thousand years
I’ll love you for a thousand more
Time stands still
Beauty in all she is
I will be brave
I will not let anything, take away
What’s standing in front of me
Every breath, every hour has come to this
One step closer
I have died everyday, waiting for you
Darling, don’t be afraid, I have loved you for a thousand years
I’ll love you for a thousand more
And all along I believed, I would find you
Time has brought your heart to me, I have loved you for a thousand years
I’ll love you for a thousand more
One step closer
One step closer
I have died everyday, waiting for you
Darling, don’t be afraid, I have loved you for a thousand years
I’ll love you for a thousand more
And all along I believed, I would find you
Time has brought your heart to me, I have loved you for a thousand years
I’ll love you for a thousand more

¿Los motivos? en ese momento me parecieron desconocidos, la canción me pareció perfecta y me hacía dormir mis siestas reglamentarias; pensaba que, mas allá del amor romántico entre una pareja, esta canción escondía una idea de eternidad, juraba un amor que no podía ser de pareja, pues entre dos humanos diferentes no existen los “para siempre”.

Analizando los motivos después de que nació entendí que era una especie de premonición: cuando me hice estudios de fertilidad y el médico me dijo que tenía 3% de posibilidades de embarazo (lo cual era una enorme mentira, pues cuando me hice estudios con otra ginecóloga me indicó que realmente solo pasaba por un desequilibrio hormonal), me derrumbé, deseaba tener un hijo y al sentir que no podría me dolió mucho, incluso le dije a mi pareja que era libre de decidir, si quería ser padre y yo no podía darle eso simplemente no iba a juzgarlo por no quedarse, él también se puso triste pero seguimos juntos, tan solo un año después estaba embarazada y no lo sabía, anduve de viaje en varias ocasiones, creí que tenía una infección y finalmente mis colegas me hicieron una prueba sanguínea y así lo supe, me enteré hasta los 4 meses.

Cuando nació (después de un embarazo hermoso, tranquilo, cuidado con buena alimentación, ejercicio y descanso) una mala praxis por parte de las enfermeras pudo terminar con todas mis ilusiones de un golpe: mi pequeño no lloraba, estaba morado y tuve un ataque de pánico, estaba alterada, quería levantarme e irme a buscarlo, todo el parto fue sin anestesia (hasta cuando me cortaron para liberarlo y cuando me cosieron de vuelta) pero eso no fue lo que mas dolió, no sabía si vivía o moría. No supe de él hasta el amanecer, estaba acostada con la sangre hasta el cuello, verificaban que no me muriera cada 15 minutos, lanzaban una luz a mis ojos y les contesté que NO IBA A MORIR, tenía que verlo, saber de él, fue una espera eterna por el amanecer.

Cuando el sol salió, me obligaron a bañarme y comer, no podía irme si no hacía esas cosas, lo hice con todo el dolor emocional y físico que tenía, tomé mi bolsa con 25 cajas de medicinas y me fui a verlo, lloraba fuerte y estaba tenso, no me dejaron tocarlo hasta el día siguiente.

Varios días después pude tenerlo en mis brazos y recuerdo que al segundo día, lo tenía boca abajo en mi pecho, me miraba atento, sostenía su cabeza a pesar de tener tan poco tiempo y por pasar una terrible inflamación cerebral, jamás olvidé esa mirada, sonreía y parecía no querer perder detalle.

Cuando estaba lloroso por no poder dormir, le tarareaba esa canción, lo calmaba y dormía bien, todo lo malo había pasado, estábamos juntos y así debía ser, tardes tranquilas, su aroma me calma y ya nada más existe, nada duele, todo es calidez.

Esa canción es nuestra canción.

Espejos.

A veces me gusta escribir historias cortas, hace muchos años escribía relatos pequeños para una amiga que ya no es mi amiga, porque así es la vida, amas tanto a alguien que poco a poco se vaporiza, hasta que ya no puedes sentirle ni oírle, hasta que se esfuma de tu vida y, cuando mas necesitas su presencia te das cuenta que esa persona ya no existe. Simplemente con cada suceso de la vida vamos muriendo hasta que, al igual que la regeneración celular, 7 años después ya no eres una pizca de lo que eras, salvo los defectos, esos no tienen caducidad, los tienes que cambiar manualmente.

Amiga desconozco si me leas, creo que no, pero no importa porque esta tradición no morirá, quizá aunque estemos en diferentes asilos sigamos pensándonos igual, eso quiero creer.

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Hoy, 12 de octubre, me desperté pensando que estaba haciendo de mi vida, faltaba una semana para mi cumpleaños número 40 y me encontraba ahí, acostada en mi cama un domingo por la mañana con mi gato negro a quien le puse Señor Smith y lo bauticé así por The Cure, ya que me encontraba escuchando sus canciones cuando apareció, esa bola de pelo negro asustado por tremenda persecución canina; siempre he recibido con brazos abiertos a quienes llegan a mi por casualidades o curiosidades, siento que una energía mística los trae y no debo rechazarlos porque algo deben enseñarme, quizá por eso mi vida amorosa sea una mierda, porque como decía mi madre “solo las mascotas se reciben cuando llegan por casualidad a tu vida, no las personas”, pero ella tenía una casa donde asistía a quien lo necesitara así que no creo que practique lo que dice.

Vivo sola con el Señor Smith, pero no siempre fue así, tengo un vástago y tuve un marido, sin embargo también tuve pasiones bajas y no me sabía comprometer, mi moral era mas bien ambigua, al igual que mi humor y mis ganas de vivir.

Decidí hacer un poco de café, que usualmente se quedaba casi completo en la cafetera, fue una manía que se quedó desde la casa de asistencia de mi madre, siempre ponía café y el olor me encantaba, siempre me sentaba a pensar en la magia de las cosas cuando ella lo preparaba, todo para que las almas efímeras de ese lugar recargaran sus baterías antes de emprender el camino que están escogiendo, “un buen café te lleva a buenos lugares” decía ella mientras lo preparaba, nunca he podido imitar su olor y sabor, pero sigo intentándolo.

El olor a café hace que esto se sienta como un hogar, en este pequeño departamento me miraba a mi misma en el enorme espejo que usaba para evitar sentirme enjaulada “los espejos amplían los espacios” decía mi hermana que se dedicaba a decorar interiores, así que me compré uno para sentir que había una sala del otro lado de la pared y ver a esa otra yo paseando por ahí, a veces me encontraba hablándole de lo mal que hacía las cosas cuando esa lección ya la había repetido mil veces antes, buena para la escuela mala para la vida.

Mientras preparaba el desayuno (que solo eran sándwiches y panecitos dulces) en el marco de la puerta de la cocina descansaba un hombre despeinado, me saludó y se sentó conmigo, lo miraba con extrañeza y no lo había notado, el Señor Smith se sentó en la lavadora y me miraba con esos ojos amarillos llenos de prejuicio, no le gustaban mis visitas improvisadas.

Hablamos banalidades, no me interesaba conocerle y solo quería que se fuera, aún no puedo creer que no pueda soportar a nadie más en mi entorno cuando siempre viví en una casa repleta, donde siempre había conversaciones y sonidos, difícilmente soporto a alguien en casa, la única persona con la que puedo hablar por horas es mi hijo de 12 años.

Al caer la tarde hice las cosas que tenía pendientes, limpiar un poco, revisar unos asuntos laborales y llamar a mi hijo; terminadas las tareas, decidí cenar algo que pudiera trasladar en una taza, vi televisión un rato y decidí no tomar las medicinas que recetó el psiquiatra, todo el día tomaba esos dulces para adultos histéricos, de muchos colores y presentaciones, así fue que en todo ese día no tomé ninguno, pensé que podía dominar mis demonios sola y dormí en la sala.

Sentí que muchas horas habían pasado y un sonido me despertó, no era algo concreto y pasaba a menudo, ruidos que no puedo explicar de donde vienen, simplemente los escucho demasiado cerca y me despiertan o me distraen, el Señor Smith estaba plácidamente dormido en el sillón y descarté que fueran sus travesuras las causantes de mi sobresalto, miraba el techo esperando poder dormir de nuevo y no pude hacerlo.

Me levanté para ir al baño, al salir me miré el enorme espejo y ahí estaba, era yo de pie mirando fijamente hacia la nada y no imitaba mis movimientos –es un efecto de la falta de medicinas– aseguré sin realmente saber que pasaba, un impulso me llevó a hacerle una pregunta en forma irónica, me acerqué, puse mi dedo índice en su nariz y le dije –¿es diferente del otro lado?– al terminar ella finalmente volteó a verme –claro que si, de este lado no sucedieron las mismas cosas– respondió, di un salto hacia atrás pero luego justifiqué esa experiencia extraña con un sueño vívido, mi diálogo interno fue interrumpido –no malinterpretes, algunas decisiones que tomaste no fueron incorrectas, en la vida no existen dos caminos únicos, es en realidad una enorme red de caminos que te llevan a diferentes partes, primero son 2, luego 4 e incluso puede ser que solo tengas un camino para seguir e incluso 20 al mismo tiempo– estaba absorta, no dijo nada más, solo estaba ahí parada, viéndome. Todo empezó a difuminarse, la luz del sol entraba por la cortina levemente, el Señor Smith siempre movía la cortina para asolearse un rato en la ventana, me desperté y me preparé para ir al trabajo, no sin antes mirar el espejo, todo estaba normal, sin embargo cuando me acerqué vi que había una mancha y era una huella dactilar, me asusté pero decidí seguir con mi rutina, deseaba salir de ahí.

Al regresar a casa y estar a punto de dormir, puse el seguro de la puerta de la recámara, tomé mis medicamentos religiosamente y finalmente me cubrí hasta la cara con la cobija, estaba asustada y no deseaba recordar ese sueño, pensé que mi afición a los vídeos paranormales era la culpable, así que de tanto pensar me quedé dormida.

Nuevamente me desperté por un sonido, no deseaba levantarme pero el susto ya había hecho encoger mi vejiga, así que tuve que ir al baño con mucho miedo, encendí la luz de la recámara y decidí correr al baño sin mirar al espejo, mientras terminaba mis actividades orgánicas normales escuché una frase hecha con mi misma voz –¿quieres cambiar? quizá eso mejore tu vida– me enfurecí, me levanté lanzando la ropa interior por el aire y puse ambas manos en el espejo –¿qué carajos quieres que haga? maldita alucinación enferma, todo esto es por la obsesión de perfección ¿no es así?– estaba agitada –sé sincera– dijo, suspiré por hartazgo y decidí dormirme –sueños estúpidos, maldita sea– finalicé mientras me tapaba con la cobija.

Al despertar noté que estaba casi desnuda, di un salto y miré el espejo, mis manos estaban marcadas y mientras me peinaba me paré frente al espejo –te tengo miedo– seguido cubrí el espejo con una sábana.

Fui a trabajar y tuve un día horrible: los proveedores llegaron tarde, la impresora se descompuso, mi jefe me regañó por todo lo que pasó, pasa y pasará, me tiré el café encima, llovió y no llevé paraguas, todo estaba mal, en casa solo dejé mis emociones salir y me senté a llorar, el Señor Smith se acercó y se acostó en mi regazo, lo abracé y lo mojé con lágrimas; esa noche no hubo mensajes tenebrosos del espejo.

Los días pasaron y nada me llamaba en la noche, pero la vida empeoraba, finalmente me descansaron del trabajo sin goce de sueldo, estaba en la cuerda floja, todo iba mal, destapé el espejo y ahí estaba ella de pie, puso ambas manos en el espejo y me dijo –lo resolveré por ti– sonreía –lo sigo pensando– contesté y volví a tapar el espejo.

Varios días pasaron y todo empeoraba aún más, me despidieron, mi vecina se enteró y me pidió desalojar el departamento lo más rápido posible, mi hijo no quería verme, un rumor malicioso empezó a correr entre mis amistades y me vi aislada, ya no tenía casi nadie con quien contar; la única que me escuchaba y me dejaba estar con ella en las tardes era mi hermana.

P.D. He tocado fondo, hoy aceptaré lo que el espejo me propuso, querida hermana te dejo este texto para que sepas que sucede, espero todo cambie para mejor y te amo.

Selma


 

Amelia terminó de leer esas hojas manuscritas que estaban dentro de una carpeta en su librero, no sabía como llegaron ahí y como no las había notado antes, tenía tres días sin ver a su hermana ni saber de ella; esa tarde recibió a un veterinario que era al que Selma le llevaba al Señor Smith con regularidad, le dejó una transportadora con el gato dentro –la señora Selma me dijo que le dejara al Señor Smith a usted, lo dejó ayer por la tarde y dijo que tendría que salir de la ciudad– dijo él –¿cómo se veía ella?– preguntó Amelia –muy diferente– respondió él –se veía mas sonriente de lo normal y cambió su color de cabello– terminó, Amelia agradeció que le llevara el gato a su casa y él indicó que todos los gastos estaban cubiertos, el Señor Smith estaba bien.

Amelia buscó a Selma varios días, el departamento se puso en renta, cuando preguntó a la casera por un espejo que pertenecía a su hermana, la casera le dijo que no había pertenencias en el lugar, ella se llevó todo y que no sabía a donde se había ido, pues simplemente al llegar el día del desalojo, ella ya se había ido.

Amelia denunció su desaparición varias veces, siempre le respondían que ella estaba bien y que su familia tenía deseos de controlarla, que no hicieran caso de las denuncias pues ella estaba viviendo su vida y les pedía no revelar sus datos, pues no deseaba volver a verlos y le pidieron dejara de hacer eso, pues otros casos tenían prioridad, eran verdaderas emergencias.

Amelia nunca más vio a Selma, ni supo del destino del espejo.