Dogmas del amor romántico en el cine.

Dos personajes, uno de ellos busca hasta encontrar sin presionar, va hasta donde el amor puede llevarle, sin esperar nada a cambio, conoce sus defectos y aprecia sus virtudes, ha pasado por muchas cosas y aún así apuesta todas sus fichas en un sólo movimiento, hace magia; el otro es comprensivo, entiende que en ocasiones las confusiones y enredos pueden modificar las ideas que quiere expresar el otro, es paciente, empático, sabe que si guarda silencio en el momento correcto será para no interrumpir el ritmo, no habla de más, porque la palabra es inexorable, la palabra se queda grabada en el alma, no la usa si no es necesario.

Esta idea es lo que nos venden en las comedias románticas, dos seres que si bien se equivocan de formas que alejan al otro (a nuestro parecer sin remedio) entra la comprensión y el “beneficio de la duda” a resolver el conflicto.

circulopolar

En la vida real esto no pasa. En la vida real ese personaje está confundido por sentir que es “un gran riesgo” por algo que probablemente “no será para siempre” y prefiere retroceder, hace algo impulsivo por pensar mucho las cosas, en su mente surge un entramado de situaciones y frases hechas, lugares cálidos y citas irreales para terminar asustándose porque quizás su contraparte realmente no le quiere, entonces se equivoca (y eso pasa en la primer parte de este tipo de cine) y el otro se aleja porque “es demasiado drama” e incluso le pondrá adjetivos, lo minimizará a un estereotipo, pondrá pies en polvorosa, en su cabeza no cabe que esa persona no actúe como su programación le indica que debe actuar, incluso cuestionará su capacidad intelectual y su belleza física, aquí es donde mueren ese tipo de “casi” relaciones.

Entonces introducen la “magia”, le llamo así porque requiere desnudarse de estereotipos, dejar los adjetivos, las frases hechas, abandonar los dogmas de las relaciones entre dos personas, no existen los “para siempre”, porque en un mundo perecedero esa idea es retrógrada, anticuada y llena de falsas esperanzas, aceptar que todo tiene un final y disfrutar hasta ese momento en libertad, porque quizá el final esté hasta el día de la muerte de alguno o de ambos; la magia es dejar todo lo aprendido de lado y vivir la experiencia, no volverse imbécil: si sé que lo caliente puede quemar no toco el molde del pastel sin proteger mis manos antes, pero tampoco voy a evitar hornear para no quemarme.

En el cine romántico, en vez de quedarse en casa sin mover un dedo porque a fin de cuentas “todo se acaba” el personaje se arriesga en libertad, si falla no importará, porque no se quedó con la duda de si esa otra persona podía compartir la felicidad, es decir hace magia; el otro dará el beneficio de la duda, se dejará llevar como hojas secas por el viento y permitirá que la magia llegue a su interior, entonces los vemos corriendo en la misma dirección para darse el beso que iniciará la historia de amor.

Nos parecen irreales porque muy pocos hacen magia y otros menos dejan el ego de lado porque implicaría verse vulnerables.

La vulnerabilidad es vista como algo muy malo emocionalmente, como si te colgaras carne cruda para lanzarte a los tiburones. Eso es porque usamos la palabra incorrecta y por lo tanto hacemos mal las cosas. Cuando eres capaz de expresar que algo te molesta, te pone triste o te hace feliz, eso no te vuelve vulnerable, te hace flexible y asertivo, es decir reconoces lo que te afecta y la otra parte lo sabe porque eres directo; cuando otro hace o dice algo, puede incluso no estar consiente de que eso te duele o te molesta, si lo expresas claramente y lo vuelve a hacer entonces estás reconociendo que esa persona te está lastimando deliberadamente, en cambio si no le dices nada sólo estarás haciendo conjeturas “quizá lo hace para dañarme” te dirás y luego eso se transformará en un adjetivo hacia el otro “le gusta decir cosas que me dañan, es cruel, es malvado”, las dudas invadirán tu mente.

Es por ello que las películas románticas de relaciones idílicas nos parecen imbéciles, sólo aquellas personas con cierta madurez emocional pueden alcanzar ese tipo de relaciones en la vida real, sin embargo eso no significa que “donde pongan el ojo pondrán la bala”, reconocen que si una persona por más que les guste no construye e incluso destruye no seguirán ahí, se marcharán y buscarán lo que merecen, porque algo es cierto “todos aceptamos el amor que creemos merecer”, si constantemente te castigas y la culpa te fustiga no podrás encontrar un amor que te haga sentir liberado y no podrás compartir una felicidad que no tienes.

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Es por ello que en épocas recientes las comedias románticas que no acaban bien, donde la pareja que parecía “destinada” a estar junta al final no lo logró, tienen tanta aceptación, porque mezclan lo común con lo especial (porque las relaciones intensas y puras SI son reales, solo que son pocos los que poseen inteligencia emocional a esos niveles) y termina todo como vemos a diario: uno se equivoca y otro malentiende, se pelean al punto de casi odiarse y se separan porque “ya no es lo mismo”; así el ego inflado y el miedo hacen que todo se vaya al carajo.

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En lo personal, no me gustan ciertas películas de ese género por la forma que las llevan a cabo (actrices sin carisma, diálogos insulsos, cero química entre actores, situaciones forzadas), sin embargo Amelié es mi película favorita, toca ese tópico de dos “raros” que realmente no conviven de forma común (en lo que respecta a una conquista típica), ella busca ayudar a otros a ser felices porque los pequeños detalles pueden hacer gran cosa (hace magia) y poco a poco comprende que se ha abandonado por dar tanto a su alrededor, se siente sola y lo auténtico le atrae, así vemos de forma infantilizada (por así decirlo) y creativa como busca atraer al otro sin caer en la obviedad, él  no se hace ideas ni infla su ego por el hecho de “traer loca” a una chica, así uno hace magia y el otro se deja llevar.

Si analizo mi forma de ser, a mi me gusta hacer magia y no he encontrado a quien se deje llevar aún, es por ello que necesito saber más, leer mucho y hacer introspección, a fin de cuentas no me he cansado de hacer magia.

Buena semana para ustedes, que ya casi es Navidad 🙂

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Dolencias y Médicos

Hace un año, visité al neurólogo porque mis migrañas empeoraron bastante y se volvieron incapacitantes, ¿el diagnóstico? micro convulsiones.

Durante la infancia y parte de la adolescencia tenía períodos de ausencia muy cortos (que luego relacionaba a dejavús) y mis maestros decían que era por soñadora y distraída en general, sin embargo nunca fue cierto, recordaba las lecciones y aprendía cosas rápido. Este tipo de crisis generalizada de ausencia se confunde con eso mas comúnmente de lo que se cree. Tenía cambios de humor asociados a migrañas (podía estar eufórica antes de tener el dolor y luego depresión después de que cedía el mismo), y padezco cefaleas en racimos (en ocasiones tienes deseos de arrancarte el ojo del lado que te duele y puede durar desde minutos hasta horas, incluso deja dolor residual en la nuca) lo bueno de esto es que no son muy comunes; todas estas situaciones pasaron desapercibidas para mis padres, aunque en mi casa no faltaban remedios caseros y aspirinas.

Cuando asistí al médico general por este motivo (cuando tenía trabajo a los 18 años), me indicó que NO debía tomar analgésicos, pues si en algún momento tenía una complicación (un derrame por ejemplo) podía simplemente caer interte por la sedación, pasarían los síntomas de forma desapercibida, eso me asustó mucho pero todo siguió de forma normal, hasta la fecha no he tenido accidentes ni situaciones graves.

Cuando al fin asistí al neurólogo, me indicó que debía topar topiramato de por vida, ya que previene las micro convulsiones y las migrañas; es importante conocer que existen varios tipos de crisis convulsivas y las que padezco son focales de tipo parcial simple (depende de la zona del cerebro a la que afectan). Cuando suceden estas crisis, tengo la sensación de estar dentro de un túnel (aura) y tengo problemas para hablar (cambio el orden de las palabras o las olvido momentáneamente), tengo movimientos involuntarios a nivel muscular pero de muy baja intensidad (me tiembla un párpado, o me “palpita” una parte de la cara, o incluso un párpado “se cae” del lado en el cual comenzará la migraña), empiezo a tener actitudes torpes (todo se me cae de las manos, me golpeo con las paredes al entrar en las puertas, me tropiezo con mis propios pies) y si en este momento no tomo una medicación, siguen otros síntomas mas molestos como ver fosfenos (patrones luminosos), no soportar sonidos, ni luces, ni tacto con otras personas, todo se vuelve irritable a nivel sensorial, así como también existen las molestas náuseas y mareos.

He tenido síntomas diferentes en algunas crisis, depende mucho de mi estado emocional al momento de las mismas, suceden pensamientos extraños y alucinaciones cortas, así como la sensación de estar en peligro; sin embargo últimamente no han sucedido crisis a esos niveles tan seguido como hace unos años.

El neurólogo me indicó que no es una situación grave, salvo que sucedan demasiado seguido, las medicinas que previenen las crisis son eficientes (cuando sucede aura a pesar de tomar topiramato, sé que el infierno se va a desatar, pues una cefalea en racimos se aproxima) y las medicinas al momento del dolor también han mostrado ser adecuadas (dexketoprofeno trometamol).

Nadie de mi familia padece migrañas, ni cefaleas en racimos, mucho menos epilepsia; el médico me explicó que las señales eléctricas “anormales” (una especie de corto circuito) hacen que las arterias en el cerebro cambien de calibre (disminuyan y luego aumenten, es decir se inflaman), es por esto que la arteria temporal puede verse sobresaltada (al tocarla puedes sentir el pulso perfectamente, cuando normalmente ni siquiera es notoria a simple vista), sin embargo no es nada “grave” ni que cause grandes problemas en la vida diaria, mas si es muy incómodo.

Esto es un poco de información acerca de mi, mas allá de mis traumas y gustos frikis, pueden vivir sin dolor, visiten a su médico 😉

 

A thousand years

La canción de Christina Perri llamada A thousand years es muy especial para mi, fue parte del soundtrack de la saga Twilight (que es lo único bueno que tiene, francamente), ¿el motivo? las versiones de piano así como la original se las ponía a mi bebé cuando estaba en mi vientre.

Letra

A thousand years

Christina Perri

Heart beats fast
Colors and promises
How to be brave
How can I love when I’m afraid to fall
But watching you stand alone
All of my doubt, suddenly goes away somehow
One step closer
I have died everyday, waiting for you
Darling, don’t be afraid, I have loved you for a thousand years
I’ll love you for a thousand more
Time stands still
Beauty in all she is
I will be brave
I will not let anything, take away
What’s standing in front of me
Every breath, every hour has come to this
One step closer
I have died everyday, waiting for you
Darling, don’t be afraid, I have loved you for a thousand years
I’ll love you for a thousand more
And all along I believed, I would find you
Time has brought your heart to me, I have loved you for a thousand years
I’ll love you for a thousand more
One step closer
One step closer
I have died everyday, waiting for you
Darling, don’t be afraid, I have loved you for a thousand years
I’ll love you for a thousand more
And all along I believed, I would find you
Time has brought your heart to me, I have loved you for a thousand years
I’ll love you for a thousand more

¿Los motivos? en ese momento me parecieron desconocidos, la canción me pareció perfecta y me hacía dormir mis siestas reglamentarias; pensaba que, mas allá del amor romántico entre una pareja, esta canción escondía una idea de eternidad, juraba un amor que no podía ser de pareja, pues entre dos humanos diferentes no existen los “para siempre”.

Analizando los motivos después de que nació entendí que era una especie de premonición: cuando me hice estudios de fertilidad y el médico me dijo que tenía 3% de posibilidades de embarazo (lo cual era una enorme mentira, pues cuando me hice estudios con otra ginecóloga me indicó que realmente solo pasaba por un desequilibrio hormonal), me derrumbé, deseaba tener un hijo y al sentir que no podría me dolió mucho, incluso le dije a mi pareja que era libre de decidir, si quería ser padre y yo no podía darle eso simplemente no iba a juzgarlo por no quedarse, él también se puso triste pero seguimos juntos, tan solo un año después estaba embarazada y no lo sabía, anduve de viaje en varias ocasiones, creí que tenía una infección y finalmente mis colegas me hicieron una prueba sanguínea y así lo supe, me enteré hasta los 4 meses.

Cuando nació (después de un embarazo hermoso, tranquilo, cuidado con buena alimentación, ejercicio y descanso) una mala praxis por parte de las enfermeras pudo terminar con todas mis ilusiones de un golpe: mi pequeño no lloraba, estaba morado y tuve un ataque de pánico, estaba alterada, quería levantarme e irme a buscarlo, todo el parto fue sin anestesia (hasta cuando me cortaron para liberarlo y cuando me cosieron de vuelta) pero eso no fue lo que mas dolió, no sabía si vivía o moría. No supe de él hasta el amanecer, estaba acostada con la sangre hasta el cuello, verificaban que no me muriera cada 15 minutos, lanzaban una luz a mis ojos y les contesté que NO IBA A MORIR, tenía que verlo, saber de él, fue una espera eterna por el amanecer.

Cuando el sol salió, me obligaron a bañarme y comer, no podía irme si no hacía esas cosas, lo hice con todo el dolor emocional y físico que tenía, tomé mi bolsa con 25 cajas de medicinas y me fui a verlo, lloraba fuerte y estaba tenso, no me dejaron tocarlo hasta el día siguiente.

Varios días después pude tenerlo en mis brazos y recuerdo que al segundo día, lo tenía boca abajo en mi pecho, me miraba atento, sostenía su cabeza a pesar de tener tan poco tiempo y por pasar una terrible inflamación cerebral, jamás olvidé esa mirada, sonreía y parecía no querer perder detalle.

Cuando estaba lloroso por no poder dormir, le tarareaba esa canción, lo calmaba y dormía bien, todo lo malo había pasado, estábamos juntos y así debía ser, tardes tranquilas, su aroma me calma y ya nada más existe, nada duele, todo es calidez.

Esa canción es nuestra canción.